18.01.17

Inyección de toxina botulínica para incontinencia urinaria

En España en torno a un 23% de mujeres sufre algún tipo de incontinencia urinaria. Existen diferentes tipos de incontinencia: de esfuerzo, de urgencia y mixta. El tratamiento con toxina botulínica se aplica en casos de urgencia-incontinencia refractaria a tratamiento médico.


Madrid, 18 de enero de 2017.- La incontinencia urinaria, o pérdida involuntaria de orina, supone un problema social que disminuye notablemente la calidad de vida de las personas que lo padecen. Según datos proporcionados por el Observatorio Nacional de Incontinencia, el porcentaje global de mujeres que presenta esta patología asciende al 23%, una cifra sensiblemente superior a la observada en el varón, en el que la tasa global de afectación no supera el 9%.

Como afirma el Dr. Javier González, especialista en Urología Funcional y Cirugía Reconstructiva Urológica en el equipo de Urología del Dr. Enrique Lledó del Hospital Vithas Nuestra Señora de América, si atendemos al origen de esta entidad, es posible hablar de tres grandes tipos de incontinencia urinaria: “la incontinencia de esfuerzo pura, la incontinencia asociada a urgencia miccional y, por último, la incontinencia mixta, que a su vez asocia componentes de las dos primeras. Además, en la mujer, todas estas formas de incontinencia pueden, a su vez, presentarse en el contexto de un prolapso de las estructuras y órganos contenidos en la pelvis debido a un defecto de soporte propiciado por la relajación de los músculos que constituyen el suelo pélvico, secundario al envejecimiento y la multiparidad”.

La incontinencia urinaria de urgencia o urgencia-incontinencia se produce por la contracción involuntaria y desinhibida del músculo detrusor vesical, de origen primario o idiopático, en el contexto de determinadas enfermedades neurológicas, o bien como consecuencia de procesos inflamatorios, infecciosos y neoplásicos que afectan a la vejiga.

Una vez identificada la causa subyacente, muchos de estos casos pueden abordarse mediante tratamiento conservador. Sin embargo, en casos refractarios a tratamiento farmacológico, se puede aplicar la inyección intravesical de toxina botulínica (Botox®). Como señala el Dr. González, “la finalidad de la inyección intravesical de Botox es el bloqueo de la placa motora que genera la contracción del detrusor, evitando su actividad desinhibida y controlando finalmente las pérdidas involuntarias de orina”; todo ello mediante “un procedimiento mínimamente invasivo, que habitualmente se realiza bajo sedación anestésica y no es doloroso para el paciente”, aunque, “en algunos casos son necesarias varias sesiones de tratamiento para lograr el efecto deseado”.

Otros tratamientos recomendados
La incontinencia de esfuerzo pura es la más frecuente en la mujer. “Se produce por un déficit de soporte, de carácter variable, a nivel de los músculos que sustentan los órganos de la pelvis, que condiciona, de forma secundaria, un aumento de la movilidad uretral y una incapacidad, por parte del esfínter urinario, para contrarrestar el efecto del incremento de presión relacionado con actividades como el ejercicio físico o la tos”.

El abordaje terapéutico en estos casos es también variable, dependiendo del estado de la paciente en el momento de la consulta. Las posibilidades oscilan entre la rehabilitación funcional exclusiva de las estructuras musculares que constituyen el suelo de la pelvis, hasta la cirugía transvaginal de corrección, una intervención habitualmente sencilla y de rápida recuperación.

Los cuadros de incontinencia mixta pueden requerir estrategias terapéuticas combinadas que permitan modular los diferentes componentes de incontinencia presentes en cada caso particular. De este modo, como afirma el Dr. González “la existencia de prolapsos pélvicos importantes puede hacer necesaria, además, una cirugía de reconstrucción pélvica previa al tratamiento de la incontinencia”.  


 

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