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25.06.15

Cuidados durante el verano para niños de entre 0-3 años

El doctor Agustín Rodríguez, pediatra del Hospital Vithas San José, traslada algunos consejos básicos para que los niños disfruten del verano y eviten hongos, quemaduras, dermatitis, golpes de calor, picaduras de medusas y alteraciones del sueño


Agustín Rodríguez, pediatra del Hospital Vithas San José, traslada una serie de consejos básicos sobre cómo cuidar a los más pequeños en la época estival. Este hospital pertenece al grupo sanitario Vithas que cuenta en España con 12 hospitales y 13 centros monográficos altamente especializados denominados Vithas Salud.

En verano las altas temperaturas, los cambios en la alimentación y en los horarios y el cuidado de la piel bajo el sol, entre otros, son factores que afectan a los niños de entre 0-3 años que requieren de unos cuidados específicos.

La exposición al sol sin la protección adecuada puede provocar dermatitis y golpes de calor (importante diferenciarlo del agotamiento por calor), caminar por la piscina sin el calzado adecuado favorece el desarrollo de hongos y además, son recurrentes las picaduras de medusas en algunas de nuestras playas. Por todo ello, y para que los pequeños disfruten del verano de manera segura, el doctor Rodríguez, traslada algunos consejos básicos.

Tomar el sol de manera segura y evitar la dermatitis

Como afirma el doctor Agustín Rodríguez, la exposición solar ha de realizarse de forma paulatina, aumentando gradualmente el tiempo que se está al sol y tener en cuenta que en un día cubierto, aunque las nubes atenúan la radiación UV, la radiación difusa es suficientemente intensa como para quemar la piel.

Es importante evitar la exposición prolongada al sol, sobre todo en las horas centrales del día y buscar sombras en los espacios abiertos. Si no hay sombra, proveernos de sombrillas y usar foto protectores o filtros solares de manera “generosa”. Estos, según su forma de actuar, pueden ser físicos o químicos (los físicos son los más recomendables para lactantes). Deben usarse los de factor de protección alto, nunca menor de 15 y, si se usan en la playa o la piscina, deben ser resistentes al agua y su aplicación ha de ser 20-30 minutos antes de la exposición al sol.

Cuando se trata de una exposición muy prolongada al sol, deben aplicarse cada 2 horas. Hay que usar ropas que cubran buena parte del cuerpo, como camisetas con mangas y pantalones tipo bermudas, cuando se permanezca en áreas soleadas, así como el uso de gafas de sol oscuras, con filtro para rayos UV.

Cuidado con los hongos

En verano, los niños pasan mucho tiempo en piscinas, sin el calzado adecuado, y esto provoca que posteriormente tengan que visitar al pediatra para eliminarlos. El doctor Rodríguez recomienda mantener una buena higiene e intentar mantener los pies limpios y secos (sobre todo entre los dedos) secándolos bien. El uso de chanclas es fundamental, así como cambiar los calcetines con frecuencia, al menos una vez al día. Hay que lavarse las manos a menudo y no compartir utensilios para el corte de las uñas de las manos y los pies.

Horarios de sueño y de comida

En verano, al oscurecer unas 3 horas más tarde que en invierno, hay un cambio de rutinas y de hábitos incluyendo los períodos de comida y sueño. Estos cambios pueden afectar al niño por lo que el doctor Rodríguez aconseja seguir un cierto orden en las actividades diarias para evitar que el niño se sienta desconcertado. “No conviene que el niño se levante más tarde de las 11 de la mañana, tanto para evitar que el desayuno se le junte con la comida como que no tenga sueño a la hora de la siesta y se la salte”, advierte. “Después de comer conviene que se eche la siesta y, si no logra conciliar el sueño, debe entretenerse con alguna actividad relajada y dejar las actividades movidas al menos media hora antes de acostarse”.

Cómo actuar ante un golpe de calor

Los golpes de calor son otras de las consecuencias de las altas temperaturas pero es importante diferenciarlo de agotamiento por calor, que es lo más frecuente. Se habla de golpe de calor cuando la temperatura corporal pasa de los 40° C. El agotamiento por calor se debe a disminución del contenido de agua, de sales minerales o de ambas. El golpe de calor se considera una emergencia médica y se caracteriza por la alteración del nivel de conciencia y piel seca y caliente.

Para prevenir el golpe de calor hay que evitar la actividad física intensa en horas o ambiente de calor extremo, así como exponerse al sol a temperaturas elevadas (horas centrales del día). También es importante que los niños beban agua en abundancia, que descansen en un ambiente fresco, con aire acondicionado o ventiladores y que usen ropa fresca (y, por supuesto, no hay que dejar a los niños solos en un vehículo cerrado). 

Si el niño ya está sufriendo un golpe de calor, la recomendación del doctor Rodríguez es “llevarlo a un sitio más fresco e iniciar, de inmediato, el enfriamiento por métodos físicos: aplicar compresas frías de manera continuada; sobre todo en cuello, axilas e ingles”.

Qué hacer ante una picadura de medusa

En España, la medusa más molesta es la llamada carabela portuguesa cuyo veneno sale de unas cápsulas de los tentáculos cuando tocan una superficie caliente (piel) o con el agua dulce. Estos estímulos son suficientes para que la cápsula se dispare y se incruste en la piel, aunque la medusa esté muerta o en trozos por lo que nunca se debe tocar una medusa con las manos aunque esté aparentemente muerta en la arena, ni meter en agua dulce la zona afectada por el contacto con la medusa.

La medusa realmente no pica, pero su contacto provoca escozor. Las personas que hayan tenido contacto previo, pueden estar sensibilizadas y una segunda picadura puede producir una reacción más severa.

Para evitar estas picaduras, el doctor Rodríguez recomienda utilizar una crema solar que, además de protegernos de los rayos solares, también tiene una cierta capacidad para aislar la superficie corporal de sustancias como, por ejemplo, las de los tentáculos de medusas.

Si la medusa ya ha picado al pequeño, “no se debe rascar o frotar la zona afectada, ni siquiera con una toalla o arena. Debe lavarse con agua salada, nunca con agua dulce”, señala. Si tenemos un puesto de socorro cerca, por supuesto acudir a él, y si no hay ninguno hay que limpiar la zona afectada por la picadura, quitar los restos o trozos con pinzas, pero nunca tocar la zona afectada con las manos.

Para aliviar el dolor que produce, se aplica frío durante 15 minutos, sin frotar. Si se utiliza hielo hay que evitar el contacto directo con la piel. Si se observan síntomas como náuseas, vómitos, mareos, calambres musculares, dolor de cabeza o malestar generalizado, hay que acudir al hospital más próximo e informar del tipo de medusa que produjo la picadura. Hay que tener presente que, normalmente, queda una herida abierta y que ésta se puede infectar, por ello conviene desinfectarla con un antiséptico.

¿Es importante respetar el tiempo de digestión?

El llamado “corte de digestión” se trata en realidad de una “hidrocución”: un choque de temperaturas entre el cuerpo (caliente) y el agua (fría). Éste choque enlentece de forma refleja la frecuencia cardiaca y puede haber pérdida de conocimiento e incluso paro cardíaco y, por lo tanto, ahogamiento. Esto no tiene nada que ver con la digestión, pero tras comidas muy copiosas es más frecuente que ocurra.

Es raro que un niño haga comidas copiosas en verano, por tanto no hay que prohibir el baño en las 2 o 3 horas después de comer, sobre todo si el agua no está fría. “Podría ser peor, si en esa espera el niño está jugando al sol y luego se tirase de golpe al agua”, afirma Rodríguez. Lo recomendable, por lo tanto, es que antes de entrar al agua refresquemos la piel del niño y vigilar que entre despacio en el agua. Por supuesto, si se encuentra mal, debemos sacarlo del agua inmediatamente.


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