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28.09.18

Una de cada tres mujeres fallece por mala salud cardiovascular

Las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de muerte en las mujeres.


Las enfermedades cardiovasculares afectan a la mujer una media de 10 años más tarde que al hombre, por lo que se enfrenta a la enfermedad con un peor estado general de salud.

En las mujeres, los síntomas propios de un infarto pueden presentarse de una forma no tan típica ni aguda, relacionándolos con ansiedad o estrés, por lo que con frecuencia el diagnóstico y el tratamiento apropiado se retrasa.

El estrés mental es un importante factor de riesgo en la mujer 

Si se les preguntara a las españolas qué enfermedad supone un mayor riesgo para sus vidas, muy probablemente, muchas contestarían que el cáncer de mama. Y muy pocas que las enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, ésta última es la principal causa de muerte entre la población femenina; responsable de casi un 40% de los fallecimientos.

Tradicionalmente, los episodios isquémicos del corazón -infarto de miocardio y angina de pecho principalmente- han estado asociados al hombre. Sin embargo, en los últimos años, se ha observado un incremento preocupante en la prevalencia de este tipo de patologías en la mujer.

Como afirma el Dr. Miguel García Martínez, especialista en Cardiología del Hospital Vithas Perpetuo Internacional, “la protección natural que confieren las hormonas sexuales femeninas se contrarresta por el tabaquismo y otros hábitos de vida desfavorables. La incorporación de la mujer al mercado laboral, unos ritmos de vida cada vez más acelerados y, principalmente el tabaquismo, estarían detrás del deterioro en la salud cardíaca de las españolas”. El Hospital Vithas Perpetuo Internacional pertenece al grupo sanitario Vithas que cuenta en España con 19 hospitales y 27 centros médicos.

Incorporación al mercado de trabajo

Año tras año, los informes de la Organización Mundial de la Salud advierten de que la patología cardiovascular es la principal causa de muerte en el mundo. A renglón seguido se cita también un auténtico “coctel molotov” de factores de riesgo que, para asombro de muchos y esperanza de otros, son absolutamente prevenibles: el hipercolesterolemia, el sobrepeso, el sedentarismo, la hipertensión y el consumo de tabaco.
 
En este sentido el Dr. Alberto Berenguer, cardiólogo del Hospital Vithas Nisa 9 de Octubre, señala la importancia de “abandonar el hábito de fumar, controlar la hipertensión y los niveles de colesterol, y realizar ejercicio diario”. A esta conclusión se llega tras analizar las consecuencias de la incorporación al mercado laboral y los cambios en los hábitos de conducta que eso supone. Por ejemplo, en la rutina de una mujer ejecutiva. “Hay estudios que demuestran que los niveles de estrés no son los responsables directos de un deterioro en la salud del corazón, pero sí los hábitos que suelen caracterizar la jornada laboral de un ejecutivo: comer rápido y mal, jornadas maratonianas en la que no hay tiempo para el ejercicio físico, tabaco, etc.”.

El hecho de que históricamente la cardiopatía isquémica -o aquella que afecta a los ritmos cardíacos y que se traduce principalmente en un infarto o una angina de pecho- se cebara más con los hombres ha dejado a la mujer relegada en los distintos estudios para combatir la enfermedad y, en consecuencia, poco representada en los distintos ensayos clínicos que no se han parado a atender las características específicas de la población femenina y su respuesta a los distintos tratamientos y terapias.

Es una realidad que en materia de patología cardiovascular la inclusión de mujeres en estudios de hipertensión, diabetes e ictus no alcanza el 40%, y en enfermedad coronaria apenas un 25%. Esta infrarrepresentación o “marginación científica” unido al infradiagnóstico e infratratamiento porque “los síntomas en la mujer no son tan evidentes como en el hombre y, además, la cardiopatía isquémica aparece en la mujer de forma más tardía que en el hombre”, complican el pronóstico.

Protección hormonal

La capacidad de la mujer para escapar en edades tempranas a un infarto o una angina de pecho le viene dada por su sistema hormonal, de tal forma que los estrógenos le protegen frente a este tipo de accidentes cardiovasculares. Y así, afirma el Dr. Berenguer, “el hombre está mucho más expuesto a sufrir un episodio isquémico, mientras en las mujeres la menopausia supone el punto de inflexión”.

El problema surge con la menopausia, proceso que supone un descenso en picado del nivel de estrógenos y que deja a la mujer “desprotegida”, de tal forma que lo que en principio parece una ventaja puede volverse en contra, ya que la mujer empieza a sufrir ataques a su salud cardíaca una media de diez años después del hombre, cuando ya su salud general está más deteriorada y complicaciones propias de la edad avanzada como la hipertensión, colesterol, etc. pueden agravar el pronóstico.

Cuidar el corazón

Al igual que en el hombre, la rehabilitación cardíaca tras un infarto o angina de pecho son fundamentales para recuperar la rutina sin exponerse a situaciones de riesgo. “Las unidades de rehabilitación cardíaca están atendidas por equipos multidisciplinares que ayudan a adaptar la vida tras el accidente isquémico a la fuerza del corazón; además, aportan un control multifactorial que ayuda al paciente a controlar todos los factores de riesgo”.

Para aquellas mujeres que decidan proteger su corazón antes de que empiece a dar síntomas de no estar en forma, tres recomendaciones: “control del peso y la tensión arterial, sobre todo después de la menopausia y actividad física cómoda y regular -pasear, nadar, ir en bici…- entre treinta y cuarenta y cinco minutos al menos cuatro días a la semana”.

Así mismo es fundamental alertar a las mujeres sobre la importancia de cuidar y promover la salud cardiovascular, dar importancia a los síntomas dudosos y aplicar las medidas diagnósticas y terapéuticas adecuadas reconociendo las peculiaridades de la enfermedad cardiovascular en la mujer, y finalmente promover estudios con una adecuada representación del sexo femenino.

El compromiso de Vithas: calidad asistencial acreditada, servicio personal y largo plazo

Vithas es el primer operador sanitario de capital 100% español y el segundo a nivel nacional. Cada año atiende a más de 5.000.000 pacientes en sus 19 hospitales y 28 centros médicos denominados Vithas Salud. Los 47 centros se encuentran distribuidos a lo largo de todo el territorio nacional y destacan los hospitales de Alicante, Almería, Benalmádena, Castellón, Granada, Las Palmas de Gran Canaria, Lleida, Madrid, Málaga, Sevilla, Tenerife, Vigo, Valencia y Vitoria-Gasteiz. Los 28 centros Vithas Salud se encuentran en Alicante, Almuñécar, Elche, El Ejido, Fuengirola, Granada, La Estrada, Las Palmas de Gran Canaria, Lleida, Madrid, Málaga, Marín, Nerja, Pontevedra, Rincón de la Victoria, Sanxenxo, Sevilla, Torre del Mar, Torremolinos, Vilagarcía, y Vitoria-Gasteiz.

Vithas cuenta con más de 300 puntos de extracción repartidos por toda España gracias a la red de laboratorios Vithas Lab y con una central de compras propia, PlazaSalud24, que como referente en el sector da servicio a más de 39 hospitales, 35 centros médicos y 20 clínicas dentales. Por último, Vithas mantiene actualmente un acuerdo estratégico en Baleares con la Red Asistencial Juaneda que dispone de 5 hospitales y una amplia red de centros médicos repartidos por toda la región.

La apuesta de Vithas por una asistencia sanitaria de calidad acreditada y un servicio personal va unida al firme apoyo y visión de largo plazo de los accionistas de Vithas: Goodgrower, quien controla un 80% del capital, y grupo ‘la Caixa’, con el 20% restante.

Con un modelo de crecimiento que se basa en la diversificación geográfica y la sostenibilidad, Vithas prevé seguir consolidando su presencia nacional tanto con la apertura de nuevos centros como mediante adquisiciones.

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